DECLARACIÓN
DE LA PLENARIA DE LA CIPOML
20
años en el camino de la lucha y unidad por la Revolución y el
Socialismo
I
La sesión Plenaria de la Conferencia Internacional de los Partidos
y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML), con motivo de su XX
Aniversario, se ha reunido en Turquía para discutir importantes
asuntos de la situación internacional, del trabajo político, de
las cuestiones del Frente Popular, y de las orientaciones para la
actividad con las mujeres trabajadoras y comunistas en sus
respectivos países.
La reunión ha subrayado el compromiso de continuar la lucha contra
el capitalismo, el imperialismo y la burguesía internacional, y ha
adoptado decisiones sobre el momento actual de la lucha de clases
en el mundo y las tareas de la clase obrera
La plenaria de la CIPOML denuncia toda forma de injusticia, la
disminución y congelación de salarios, la política de los
monopolios imperialistas y sus gobiernos, la acumulación de
capital sobre la base de imponer más impuestos y aumentar los
precios de bienes y servicios, políticas que provocan la rebeldía
y luchas de la clase obrera y de los pueblos.
II
Los defensores del sistema capitalista-imperialista lanzaron la
idea de que era posible un mundo democrático, próspero, sin crisis
y guerras. Afirmaron que el capitalismo era la única manera para
lograr los objetivos y anhelos de los pueblos. Sin embargo, hechos
incontestables demuestran, una vez más, que el capitalismo no
puede dar ningún futuro mejor a la clase obrera, los trabajadores
y los pueblos.
Las fuerzas productivas, la producción industrial y los servicios
se desarrollan incesantemente. El desarrollo de estas fuerzas
productivas ya no cabe en el marco de las relaciones de producción
capitalista. En la actualidad, el nivel de la contradicción entre
la socialización de la producción y la apropiación capitalista de
los medios de producción, supera todos los momentos anteriores en
la historia. El capital financiero, que impone parasitismo y
corrupción -que causa súper beneficios en las metrópolis
capitalistas se ha desarrollado y extendido hasta los rincones más
apartados del mundo.
La subcontratación y fragmentación en tiempo y lugar de los
procesos laborales, las jornadas flexibles de trabajo se han
generalizado. Sin embargo, se han impuesto la desorganización, el
salario bajo, las condiciones primitivas del trabajo, el desempleo
y los despidos laborales que aumentan; la explotación capitalista
se acrecienta. La intensificación de la explotación y la ganancia
del capital monopolista, el empeoramiento de las condiciones del
trabajo y de subsistencia, son el factor principal de la
contradicción entre el trabajo y el capital.
El desarrollo del capitalismo significa pobreza dentro de la
riqueza y aumento de la desigualdad en la distribución. El
empobrecimiento y la miseria se extienden. Hasta en los países
capitalistas desarrollados de Europa, aumenta el número de
familias sin hogar, se extiende la mendicidad y se incrementa la
búsqueda de desechos alimenticios en los basureros como cosas
habituales. El hambre se ha extendido a otros lugares, más allá de
las regiones de sequía y hambruna endémicas de África.
Como consecuencia del capitalismo se incrementa el deterioro y
explotación del medio ambiente hasta el punto de ser un problema
de tanta gravedad que no se puede dejar de abordar: la erosión de
la tierra, la contaminación del agua y el aire, la destrucción de
la naturaleza por la búsqueda desenfrenada de ganancias, ha
llegado a altos niveles, ha generado grandes cambios climáticos
que amenazan el futuro de los seres humanos y demás especies
vivientes.
Las contradicciones y la competencia inter-imperialistas,
conllevan una renovación de las alianzas económicas y comerciales
que constituyen una nueva ofensiva contra el nivel de vida de los
trabajadores y los pueblos. Los acuerdos como el bloque Asia-
Pacífico; el BRICS, bajo el liderazgo de China y Rusia; el Tratado
de Libre Comercio entre los Estados Unidos de Norteamérica y la
Unión Europea, se inscriben en el esfuerzo de los imperialistas y
gobiernos burgueses de buscar nuevas áreas de influencia para sus
capitales y explotar más aún a la clase obrera, y aumentar la
opresión contra los pueblos.
La crisis capitalista que estalló en el 2008, con base en los
EEUU, afectó a todos los países. Destruyó fuerzas productivas. Los
países imperialistas y capitalistas iniciaron a través de sus
gobiernos una política de rescate de empresas utilizando para ese
fin miles de millones de dólares y euros. Estos fondos fueron
retirados del erario público, de los trabajadores y pueblos a
través de los impuestos, provocaron la reducción de salarios, el
desempleo y recortes a la seguridad social, entre otras medidas;
con lo cual la burguesía ha mostrado una vez más su actitud hostil
y de menosprecio a las clases trabajadoras. En varios países, más
de 10 millones obreros fueron enviados al paro, se rebajaron hasta
un tercio los salarios; se aumentó edad de jubilación; las
pensiones de jubilación fueron disminuidas drásticamente.
Todo lo anterior demuestra que el capitalismo carece de conciencia
humana. Mientras aumenta la centralización del capital, todo el
peso de la crisis recae sobre los obreros y los pueblos oprimidos,
con resultados más graves, particularmente en el desempleo, entre
las mujeres y los jóvenes.
III
Las economías de EEUU y algunos países de Europa en los que se
inició un proceso de relativa recuperación y reanimación a partir
del 2009, no han logrado mantenerlo; ahora surgen indicios de una
nueva crisis. Las deudas contraídas por los Estados para llevar a
cabo el rescate de empresas en el 2008, suponen un pesado fardo
para las economías de los países capitalistas. Excepto China,
todos los países están endeudados.
Actualmente, se observa un descenso en las tasas de crecimiento y
también, índices de recesión. Además, en las economías de varios
países se pone de manifiesto un crecimiento negativo.
Las cifras de desempleo y pobreza son alarmantes. Según los datos
de la Organización Internacional del Trabajo, en el mundo hay 202
millones de desempleados. Las tasas de pobreza del año 2013,
muestran la existencia de 1000 millones de personas cuyos ingresos
diarios están por debajo de 1 dólar mientras 2.800 millones de
personas tienen ingresos diarios de menos de 2 dólares.
448 millones de niños están subalimentados; cada año 30 mil niños
mueren por falta de tratamiento de enfermedades curables.
La emigración ha alcanzado un nivel sin precedentes. Con la
esperanza de llegar a los países desarrollados, de lograr una vida
mejor, un trabajo para ganarse la vida, millones de personas
emigran de los países dependientes, donde existe pobreza causada
por la rapiña imperialista, donde perduran las guerras regionales.
Un gran número de estas personas (mujeres y niños entre ellos)
mueren antes de llegar a donde deseaban. Las que logran llegar, se
convierten en víctimas de la discriminación, de asaltos racistas y
xenófobos, de condiciones de trabajo más precarios con sueldos más
bajos.
IV
Las contradicciones entre los imperialistas se agudizan y la
disputa inter-imperialista crece.
Las afirmaciones de los que preconizan “la globalización”, sobre
la base de manipular el desarrollo de la tendencia a la
integración de la economía mundial, dicen que “ya no existe el
imperialismo viejo”, que “el análisis sobre imperialismo está
obsoleto, superado”. Todo eso no es más que propaganda de los
propios imperialistas.
La hegemonía del capital financiero cuyas redes se siguen
expandiendo a todo el mundo, las especulaciones financieras con el
propósito de la rapiña monopolista que incluyen el máximo
aprovechamiento de los recursos estatales son reales y su
existencia no necesita pruebas.
Por un lado, el número de millonarios aumentan cada día, y lo
mismo sucede con los beneficios de los monopolios de inversión y
de los bancos. Por otro lado, las masas obreras y trabajadoras
crecen de manera incesante, pero sus condiciones de trabajo
empeoran y su miseria se profundiza. Son hechos también reales que
no requieren pruebas.
Continúan las guerras regionales y las intervenciones
imperialistas; las contradicciones y la lucha por la hegemonía
entre los estados imperialistas se agudizan. No se puede decir que
los estados burgueses reaccionarios e imperialistas actúan sólo
fuera de su país, sólo en el expansionismo, sin que les importe la
consolidación de “el frente interno”; la expansión del
imperialismo se realiza también con la explotación de la clase
obrera de sus propios países.
Después de la derrota del movimiento obrero y la desaparición del
socialismo, el mundo se ha convertido en un espacio de relaciones
políticas burguesas, en un mundo completamente reaccionario.
Las normativas del llamado “Estado social” se consideraron
innecesarias y aceleradamente se aplican medidas políticas
“neoliberales”. La burguesía, con su triunfo sobre el movimiento
obrero y la desorganización del mismo, lleva a cabo una ofensiva
cada vez más reaccionaria en todos los países.
La democracia burguesa, cuya duplicidad y formalismo es
indiscutible respecto al tema de la igualdad y la libertad, es aún
más retrograda con el “proceso neoliberal”.
La reacción ataca todos los espacios ideológicos, políticos,
culturales, morales y judiciales. El crecimiento del
conservadurismo junto a los “valores” medievales, es la
característica determinante del desarrollo actual. Las
organizaciones como Al Qaeda y el Estado Islámico, potenciadas en
estas circunstancias, se han convertido en instrumentos útiles de
la burguesía internacional y del imperialismo.
El imperialismo y el capital financiero, apoyan a la reacción,
particularmente la medieval, y la convierten en base fundamental
de su hegemonía. Incluso los países capitalistas donde la
democracia burguesa es relativamente avanzada, destacan las
tendencias fascistas y el Estado policial. En los últimos tiempos,
son aleccionadores los acontecimientos ocurridos en Ucrania, que
ponen de manifiesto los límites de la democracia burguesa.
En Ucrania, centro de conflictos entre las potencias
imperialistas, los países capitalistas desarrollados que se
consideran “cuna de la democracia avanzada” no tienen reparos en
apoyar abiertamente a las fuerzas neonazis y fascistas.
V
La lucha de los trabajadores y los pueblos constituye la otra cara
de la moneda.
La rabia y el descontento, acumulados a causa de la crueldad de la
ofensiva económico- social del reaccionarismo monopolista, ha
provocado levantamientos populares y luchas masivas. Los últimos
años están llenos de ejemplos de los movimientos populares
surgidos como respuesta ante la ofensiva de la reacción, de la
burguesía internacional y del imperialismo.
Estas movilizaciones populares, las huelgas y grandes protestas,
los levantamientos y las rebeliones, aunque todavía no han
conseguido minar la reacción de la burguesía, son una perspectiva
para su desarrollo en un futuro mediato.
En el Próximo Oriente, dividido en fronteras artificiales por el
imperialismo y sus aliados, que no reconocen el derecho
autodeterminación de los pueblos, se está desintegrando el
“estatus” formulado hace cien años.
Siria, el país que ha perdido su integridad territorial, busca su
futuro con el fin de la guerra civil. Es evidente que Iraq, el
país que nunca ha llegado a ser firmemente organizado, integrado,
influido por la guerra civil siria, no puede seguir como hasta
hoy. El futuro de este país, será determinado por la lucha de los
pueblos iraquíes de todas las creencias y nacionalidades, que se
han visto arrastrados a conflictos y divisiones sectoriales y
étnicas.
El futuro de Egipto está vinculado al resultado de la lucha entre
el pueblo y la reacción nacional e internacional.
El pueblo kurdo ha dado pasos importantes para determinar su
propio futuro, estableciendo mandatos democráticos en tres
Cantones; uniéndose con las naciones de Rojava (Kurdistán
Occidental).
Ante la ofensiva sionista israelí, sigue la lucha del pueblo
palestino por la autodeterminación y por organizarse como Estado.
Las huelgas y protestas en España, Sudáfrica, Portugal, Bélgica,
Italia y Francia, han aparecido como sujetos nuevos y dinámicos de
la lucha.
En Túnez, la lucha por los derechos y las libertades crece y el
Frente Popular se fortalece.
El pueblo de Burkina Faso lleva a cabo una lucha revolucionaria
para tomar en sus manos su futuro, derrotando una dictadura tras
otra.
En los países árabes del Próximo Oriente y África del Norte, los
pueblos luchan contra el reaccionarismo religioso y los gobiernos
aliados del imperialismo.
En Turquía, la resistencia de Gezi, de junio, en Taksım; en Brasil
las protestas contra el aumento de las tarifas; en Chile las
manifestaciones estudiantiles, han aumentado la confianza en sí
mismos de los jóvenes que exigen democracia y libertad.
Las luchas surgidas en América Latina, particularmente en México,
Ecuador, República Dominicana, se fortalecen.
En las resistencias y movilizaciones populares que se dan en estos
países, se destaca la masiva participación y la actitud resistente
de las trabajadoras. Esta situación también señala concretamente
el papel determinante de las mujeres en el avance de la lucha de
la clase obrera y los pueblos.
VI
Es evidente que estas movilizaciones, resistencias y huelgas, son
una fuente de esperanza en la lucha de la clase obrera y los
pueblos. Sin embargo, las masivas movilizaciones de obreros y de
pueblos, tienen también la debilidad de la falta de organización y
de conciencia, y en el nivel de la vanguardia y la participación
de la clase obrera como clase independiente.
Las movilizaciones populares de los últimos años muestran que
todavía no hemos superado la desorganización causada por la
derrota sufrida por la clase obrera.
Nuestra tarea inmediata y concreta es cambiar esta situación. No
podrán tener un éxito definitivo las movilizaciones
desorganizadas, que no tienen un programa revolucionario, con
demandas independientes, aunque pueden lograr algunos avances
sobre la reacción burguesa.
En este tema la responsabilidad pertenece a nuestros partidos y a
nuestras organizaciones. Multiplicarse en los medios obreros y
trabajadores; reconocer las demandas inmediatas democráticas y
económicas y vincular la lucha a la victoria de la revolución y
del socialismo, es la única vía. Las condiciones objetivas para el
socialismo están más maduras que nunca, sin embargo, obligan de
manera incuestionable a la unidad y organización de la clase
obrera y los trabajadores.
VII
Hoy, como ayer, la revolución requiere alianzas estratégicas.
Alianzas de clase construidas en la acción, que respondan a las
necesidades políticas prácticas de la lucha, con formas diversas.
La clase obrera, los trabajadores y los pueblos oprimidos, avanzan
en sus luchas para repeler los ataques construyendo alianzas
parciales y temporales. Lo fundamental es crear estas alianzas en
torno a programas de lucha que incluyan demandas concretas e
inmediatas de la clase obrera y los pueblos oprimidos. La tarea
actual de lograr unidad, alianzas, de construir Frentes Populares,
es ineluctable, como lo fueron los frentes unitarios contra el
fascismo en el pasado.
Esto es especialmente importante, para aumentar la potencia
política e ideológica de la clase obrera y de nuestros partidos, y
para crear y desarrollar las organizaciones populares que hagan
avanzar el carro de la historia.
VIII
Hay países donde los ideólogos y portavoces de los partidos y
organizaciones oportunistas y revisionistas inventan cada día
“nuevas” ideas y proclamas y tratan de tergiversar la lucha de
clases.
En Brasil, el gobierno de la socialdemocracia, en España Podemos,
en Grecia “el izquierdismo” del SYRIZA etc. son ejemplos actuales.
Por otro lado, los gobiernos “progresistas”, se agotan, pierden
terreno y prestigio en América Latina.
Una vez más los acontecimientos demuestran que el reformismo y el
liberalismo no tiene nada que dar a la clase obrera y a los
pueblos.
Otra mistificación es el supuesto progresismo del imperialismo
ruso y chino ante el imperialismo estadounidense y sus socios
occidentales; lo cual cae por su propio peso, pues sus
confrontaciones responden a la preservación y expansión de sus
intereses. Esto no es más que el embellecimiento de la reacción
burguesa y del capitalismo imperialista.
IX
Los acontecimientos actuales confirman que la lucha de clases es
el motor de la historia, que la clase obrera es la fuerza
fundamental y de vanguardia de la revolución y del socialismo.
Con esta certeza llamamos a los trabajadores y los pueblos de
todos los países, a los jóvenes, los científicos y los
intelectuales progresistas del mundo a unirse y elevar la lucha
contra la burguesía internacional, la reacción y el imperialismo.
En este proceso, la Conferencia de Partidos y Organizaciones
Marxistas- Leninistas asumirá todas las responsabilidades y
cumplirá las tareas necesarias.
CIPOML, Turquía, noviembre, 2014.
Organización para la Construcción del Partido Comunista Obrero de
Alemania
Partido Comunista de Benín
Partido Comunista Revolucionario Voltaico (Burkina Faso)
Partido Comunista Revolucionario – Brasil
Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista)
Partido Comunista de los Trabajadores de Dinamarca
Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
Partido Comunista de España (Marxista Leninista)
Partido Comunista de los Obreros de Francia
Movimiento por la Reorganización del KKE (1918-1955) Grecia.
Organización Democracia Revolucionaria de India
Partido del Trabajo de Irán (Toufan)
Plataforma Comunista de Italia
Vía Democrática de Marruecos
Partido Comunista de México (Marxista Leninista)
Frente de Trabajadores de Pakistán
Partido Comunista Peruano (Marxista Leninista)
Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana
Partido de los Obreros de Túnez
Partido del Trabajo de Turquía
Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela
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