Este es un corte de lo acontecido desde nuestra anterior Plenaria. Puede decirse que es una introducción a un análisis de coyuntura que es, lo que habitual y de manera correcta como método, viene haciendo la CIPOML en cada una de sus plenarias. De manera particular, el análisis de la anterior, celebrada en Ecuador, dio continuidad al realizado en Turquía, recogiendo los avances de esta e integrando los elementos nuevos del período que analizó.
Esta introducción procura hacer lo mismo: confirmar lo que es confirmable de la 21 Plenaria y sugerir la discusión en torno a los elementos que han aparecido desde entonces.
Las anteriores Plenarias, 20 y 21 de la CIPOML, celebradas en Turquía y Ecuador en 2014 y 2015 respectivamente, hicieron un buen análisis de la coyuntura internacional en esos años. En una y otra concluimos en que “Ocho años después del inicio de la más grave y larga crisis de superproducción post-bélica, el proceso de recuperación de la producción es todavía lento y parcial, con continuas recaídas”.
En resumen, coincidimos en que “El crecimiento del PIB Mundial en el 2014, ha sido prácticamente igual al del 2013, y en la mayoría de los países ha disminuido. En el 2015, el crecimiento será similar”.
Si hacemos un análisis integral del momento actual, podemos concluir en que, en lo fundamental se mantiene la misma tendencia de crecimiento económico débil, lento y rodeado de incertidumbres que constatamos en las plenarias anteriores.
A pesar de todas las medidas de los gobiernos al servicio del capital y los monopolios contra la clase obrera y las masas populares, en busca de superar la situación, el sistema capitalista no ha logrado alcanzar la fase de auge dentro del ciclo natural de su desarrollo, y se mantiene en la fase de recuperación, como se ha dicho, débil, lento, rodeado de incertidumbres y con la amenaza de caer otra vez en crisis.
Desde el punto de vista económico la realidad es muy parecida a la que analizamos en los años 2014 y 2015.
El mismo Fondo Monetario Internacional lo reconoce. En su informe, Perspectivas de la economía mundial, publicado en abril de este mismo año, considera que en los próximos dos años “es posible un crecimiento ligeramente mayor que en el 2015. Pero nada está garantizado. Persisten importantes riesgos a la baja, y ciertos eventos que agravan esos riesgos, podrían fácilmente desencadenar una nueva agitación financiera”.
Uno de esos eventos previsibles que tendrían efectos negativos sobre la economía mundial era el Referéndum mediante el cual los ingleses debían decidir su permanencia o no en la Unión Europea.
El solo anuncio de ese evento generó bajas en las cotizaciones de las bolsas en todas partes. Días antes del Referéndum, las bolsas europeas perdieron más de 400 mil millones de euros. Esa tendencia a la pérdida y la incertidumbre se ha fortalecido una vez se confirmó el Brexit.
Pero la causa de ese impacto negativo en el mercado financiero no es el Brexit. Es motivo, pero no causa inmediata. La causa de fondo es la perspectiva de desaceleración del crecimiento económico, que tiene potencialidades para una nueva crisis, y mantiene en vilo a los inversionistas. Cualquier hecho político importante, como las acciones terroristas, estremecería el mercado financiero en tanto indicador del desenvolvimiento económico, precisamente porque este es frágil en este momento.
Pero, desde nuestra Plenaria anterior, han desarrollado otros componentes de la situación internacional. Es más acentuado el proceso de auge de la derecha y el nacionalismo en Europa; crece el racismo y la xenofobia en todas partes del planeta; el terrorismo es parte esencial de las agendas en todas las regiones; toman cuerpo las iniciativas para la concertación de Tratados de Libre Comercio entre bloques económicos, y entre países imperialistas con otros de menor desarrollo; y lo propio ocurre con las privatizaciones.
Los imperios dan cada vez más importancia a sus intereses particulares y a la cuestión militar en la competencia, destacando en esto las iniciativas de la OTAN en competencia con el imperio ruso. La más reciente Cumbre de los miembros de la OTAN, decidió instalar cuatro batallones militares en los países Bálticos y en Polonia, en las cercanías de Rusia, e iniciar la primera fase de la instalación de escudos antimisiles en Europa.
En este contexto, se ha producido la decisión de Inglaterra de desafiliarse de la Unión Europea, hecho que, como se ha dicho, genera más incertidumbre en torno a las expectativas de crecimiento de la economía regional y mundial, así como respecto a la posibilidad de que ese hecho anime a otros países a hacer lo mismo, debilitándose de esa manera la UE, una de las principales plataformas imperialistas.
Todos estos, son componentes integrales en los esfuerzos de los imperialistas, como bloques o como individualidad, en busca de superar el momento de dificultades y lograr dar fortaleza al proceso de recuperación de la producción mundial.
Todos estos elementos, nos coloca a los comunistas en la necesidad de evaluarlos en esa integralidad, como partes de un todo, y responder en ese mismo sentido.
Así las cosas, para la 22 Plenaria, el análisis de la economía en este particular momento no resulta de mucha importancia, y en cambio debe importar más los asuntos políticos.
I. El análisis de las informaciones económicas afirma que se mantiene una recuperación lenta y débil, desigual entre los distintos países, y en amenaza de una nueva crisis. Se confirma el análisis de las Plenarias de Turquía y de Ecuador.
Los datos y las estimaciones que hacen el FMI y el Banco Mundial sobre el desenvolvimiento económico a nivel planetario y de los países que más influyen en la producción mundial, presentan que la recuperación en general se mantiene, frágil, con perspectiva a decrecer y a que se mantengan las tasas negativas en varios países.
El año pasado, la Producción Mundial experimentó una tasa de crecimiento de 3.5%. En lo que va del 2016, es apenas de 3.2%, y las previsiones hacia 2017 la sitúan en 3.5%, un crecimiento de 0.3%.
En las economías consideradas avanzadas, claves en la producción mundial, el promedio de crecimiento en el año pasado fue de 1.9% y es el mismo ritmo hasta ahora en 2016, pudiendo alcanzar el 2.0% en el 2017.
En ese promedio, los Estados Unidos de Norteamérica, tuvieron en el 2014 una tasa de crecimiento de 2.4% y es más o menos la misma a este momento en 2016. En ese mismo orden, la Unión Europea, logró un crecimiento de 1.6% y descendió a 1.5%, con la previsión de ganar otra vez ese 0.1% en el 2017.
Dentro de la Unión Europea, Alemania aportó al promedio del 2014 una tasa de 1.5%, es la misma que registra en 2016 y podría subir a 1.6% en el 2017. El registro de Francia fue 1. 1%, es1. 1% y la perspectiva es 1.6%. El de Italia, 0. 8%, 1. 0% y 1. 0%. España, sobre la base de reajustes y austeridad en los salarios, pensiones y el gasto social público, 3. 2%, 2. 6% y 2. 3%. Reino Unido, 2. 2%, 1. 9% y 2. 2%.
En ese mismo orden también, Japón apunta 0.5%, 0.5% y descendería a 0. 1 % en el próximo año. China, 6.9%, 6.5% y 6.2%. La India, 7.3%, 7.5% y mantendría esta misma tasa en 2017.
Rusia tuvo un decrecimiento en el 2015 de – 3.7%, ha reducido su decrecimiento a – 1. 8% en este año, y podría comenzar a tener una tasa positiva, pero de apenas 0. 8% en el próximo año.
En las consideradas “economías emergentes”, el crecimiento del Producto General fue de 4. 0% en el 2015, 4. 1% en este 2016, y la proyección es de 4. 6% el próximo año.
África Subsahariana aparece en ese promedio con 3. 4%, 3. 0% y 4. 0% en esos mismos años, respectivamente. Nigeria, 2. 7%, 2. 3% y podría subir a 3. 5% en el 2017. Por su parte, Sudáfrica, 1. 3%, participa en este año con 0. 6% y alcanzaría en el 2017 un 1. 2%.
América Latina, como conjunto, aportó una tasa negativa de – 0.1% al Producto General del 2015, su aporte ha seguido siendo negativo en el 2016, con – 0.5% y en el 2017 se espera una participación en el Producto de un 1. 5%.
El papel principal para este aporte negativo, corresponde a Brasil, que sigue en retroceso en su desenvolvimiento económico, con tasas negativas de – 3. 8% tanto en el 2015 como en lo que discurre del 2016.
México registra tasas positivas entre el 2015 y 2016, y se espera que las mantendrá en el 2017. Pero son tasas muy bajas, de un promedio de apenas de 2.5%.
2. Vista la situación actual desde la perspectiva del comercio mundial, igual tenemos que concluir en que la recuperación de la economía capitalista es débil y en peligro de caer en crisis. Por quinto año consecutivo el crecimiento del comercio mundial es inferior al 3%, y hacia el próximo año se prevé que alcance una tasa de 3. 7%, mucho menos que el nivel del 2008.
En general, el comercio creció siempre dos veces más que la producción, y en este momento crece a la par, y en algunos países por debajo.
3. El desempleo, que es también una variable mediante la cual se puede poner en resalto la situación de la economía capitalista, registró en el 2015 a 197. 1 millones de personas desempleadas, casi un millón más que en el 2014 y 27 millones más que los años anteriores a la crisis del 2008.
Respecto a la calidad del empleo, 1. 5 mil millones de personas, el 46% del empleo total, es considerado en vulnerabilidad, por estar dedicado a la economía informal y en unidades productivas familiares.
De mantenerse la perspectiva de la desaceleración, se prevé que el desempleo aumentará en 2.3 millones de personas al término del 2016 y 1. 1 millones en el 2017.
¿Cuáles son las causas de la débil recuperación y desaceleración en algunos casos?
Los comunistas asumimos que la causa de fondo está, por una parte, en el hecho de que a la burguesía le preocupa principalmente obtener ganancias, y en ese propósito concurre al mercado. Los empresarios capitalistas compiten entre sí, cada cual coloca en el mercado sus mercancías sin tomar en cuenta las posibilidades de ese mercado de consumirlas; cada capitalista buscará revolucionar las fuerzas productivas en busca de desplazar a sus competidores y obtener el máximo de ganancia posible.
Este es el carácter anárquico de la producción capitalista que Marx denuncia como una ley principal del sistema y que, en algún momento impactará generando una baja en la tasa media de ganancia que es el móvil del empresario capitalista.
Consustancial también al sistema capitalista y paralela a aquella ley, tiene lugar también la apropiación por parte de la burguesía y los explotadores en general de la plusvalía creada por la clase obrera y los trabajadores en el proceso de producción, que impide que la gran masa del pueblo pueda consumir la enorme cantidad de bienes y servicios que circulan en la sociedad, abriendo así las posibilidades a las crisis de sobreproducción.
La concurrencia simultánea de estas dos leyes son la causa de las crisis de sobreproducción, y son las que impiden que el capitalismo vaya más allá de sus fronteras, debiendo destruir fuerzas productivas y poner en práctica formas de sobreexplotación a la clase obrera, en busca de superar sus dificultades.
Las medidas de la burguesía para recuperar el crecimiento, restringen más las posibilidades de consumo general de las clase obrera y las masas populares, por cuanto son medidas de recortes salariales y a las pensiones, de austeridad del gasto público que se expresa en recortes de servicios públicos, a los que se suman nuevas cargas fiscales que también impactan de manera negativa en las posibilidades de demandar bienes y servicios de las mayorías.
Además, otra causa es el saqueo de las riquezas de los pueblos oprimidos por los monopolios imperialistas protegidos por las potencias, que llevan a esos pueblos a la pobreza y miseria extremas y les impiden disfrutar de las enormes posibilidades de bienestar que crea el desarrollo actual de las industrias.
Por supuesto, que, tal y como observamos en las anteriores Plenarias, el crecimiento del Producto Mundial estaría sensiblemente afectado por la baja en los precios del petróleo, el gas, y otras materias primas, esenciales en los ingresos de muchos países exportadores de las mismas, entre estos Rusia, Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Colombia y otros, llevaría a muchos de estos a la crisis económica, reduciendo sus posibilidades de importar y de hacer inversiones de capital. La tendencia débil, y la desaceleración del crecimiento, siguen afectados por este hecho.
De igual manera, como también apreciamos en la Plenaria anterior, la desaceleración en el crecimiento de la economía de China, haría su contribución al estancamiento de la producción mundial. China fue hasta hace unos años una locomotora de la economía mundial, por sus compras de materias primas y su elevado nivel de exportación de manufacturas, que contribuyeron al comercio mundial. Pero eso no ocurre en este momento. Porque China está transformando su modelo económico, y desarrolla una economía basada en servicios y en el consumo, y de momento no requiere del volumen de materias primas que antes importaba.
Pero estos son factores que, si bien importantes para la situación de la economía, no son los que de fondo determinan o no el signo ni el ritmo de la recuperación. La causa de fondo de los problemas actuales está en las contradicciones esenciales del capitalismo, se generan precisamente en el área de la producción, que es donde se da la explotación de la burguesía a la clase obrera y los trabajadores, y donde ocurre la expropiación de las riquezas producidas por estos.
Hoy, como siempre, se ha pretendido ocultar esta verdad. La socialdemocracia, Tomás Pikety entre estos, sigue empeñada en imponer el criterio de que la causa de los problemas actuales de la producción capitalista está en una mala distribución de la riqueza. Los comunistas tenemos que insistir y difundir más nuestra creencia de que la causa es la concurrencia combinada de la anarquía de la producción capitalista y la apropiación del grueso de la riqueza por parte de la burguesía. En este sentido debe ir orientada nuestra propaganda y nuestras luchas.
De esta manera, contribuimos a liberar a la clase obrera y los trabajadores de la influencia de los partidos y organizaciones sindicales burgueses y oportunistas, a la vez que le ayudamos a no ver a los trabajadores inmigrantes como enemigos, ni responsables de la pérdida de empleos y la precariedad de los salarios.
II. El Brexit, un hecho político del que debemos sacar conclusiones correctas para orientar bien nuestro trabajo y luchas.
El Brexit es un hecho relevante desde nuestra anterior Plenaria. Es importante analizar lo que envuelve y sacar conclusiones, orientaciones y tareas.
Las opiniones más difundidas sobre este hecho resaltan las consecuencias económicas del mismo, su impacto negativo en la desaceleración del crecimiento y en el mercado financiero internacional. Pero a nuestro movimiento corresponde evaluar más las implicaciones políticas, sin descartar la importancia que tiene en el terreno económico.
El Brexit debilita a la Unión Europea, uno de los principales centros imperialistas, porque de pronto esta pierde una de sus economías más importantes, la segunda, y el segundo país más poblado. Pero, además, abre de manera importante la posibilidad de que otros países hagan lo mismo y se produzcan en cadena referéndums para decidir la desafiliación, perspectiva que de hecho ya ha sido planteada en muchos de los miembros. La sola posibilidad, genera incertidumbre, con improntas en la política y la economía, que agravarían el proceso de recuperación de la economía regional y mundial.
La decisión del Brexit se podría volver también contra Inglaterra misma, porque Escocia e Irlanda, podrían fortalecer sus aspiraciones de Independencia del Reino Unido y de esta manera este imperio también se debilitaría.
Por sobre esta posibilidad, es de destacar el hecho de que la Unión Europea que ha sido una fuerza de segunda en la política internacional, ahora sin Inglaterra en sus filas, reduce su influencia mundial. China y Rusia la sobrepasan con mucho.
No obstante esta perspectiva de desmembramiento de uno de los principales centros imperialistas, hay que integrar al análisis la posibilidad de un aumento del hegemonismo de los Estados Unidos de Norteamérica. Porque la Unión Europea, debilitada, necesite más de aquella potencia frente a la competencia con China y Rusia, mientras que lo propio ocurra con Inglaterra, que de hecho siempre ha sido aliada principal de los Estados Unidos y en alguna medida fue interlocutor de sus intereses en los espacios de la UE.
Otra cuestión a dilucidar refiere a la pregunta ¿Cuáles fuerzas hegemonizaron el Brexit? ¿La burguesía ultraconservadora o la clase obrera y trabajadora y los sectores populares en general?
Debemos tener presente que la idea del referéndum fue planteada luego de la crisis del 2008 por David Cameron, en interés de plantar un contexto de conquista de concesiones para el imperio británico, en la disputa inter imperialista con los otros imperios de la UE; y a la vez ganar apoyos de sectores conservadores que entonces ya planteaban la necesidad de la separación de la Unión Europea.
No debe haber dudas de que la clase obrera aportó un caudal importante de votos a favor del Brexit, pero no fue hegemónica, en el sentido de que sus ideas y propuestas dominaran en la decisión de una parte del 52% que votó a favor de la desafiliación.
Es muy posible que buena parte de los votantes de la clase obrera a favor del mismo fueran ganados por el discurso anti-inmigrantes que matizó la campaña en el referéndum. Si es así, fue secundario o marginal el interés de que la soberanía popular, sustento de la soberanía nacional, definiera el rumbo de Inglaterra.
Hay que dar respuesta a esta cuestión política e ideológica. La propaganda y el trabajo de los comunistas requerirán de una respuesta clara, porque el Brexit abre un debate en muchos países y coloca el tema de la desafiliación a la UE como uno de los más importantes en la agenda política y será de rigor orientar a la clase y al pueblo en general.
La crisis del 2008, dejó secuelas sociales que todavía no han sido superadas. La clase obrera ha perdido reivindicaciones importantes, la clase media se ha empobrecido. Los programas de austeridad y ajustes impulsados por la UE afectan a diversas capas de la sociedad.
La clase obrera y sectores populares identifican a la UE con ajustes y austeridad, y hasta con la política de fronteras abiertas a los inmigrantes.
Se puede verificar en los discursos y en la propaganda general de los impulsores del Brexit que han hecho demagogia con las cuestiones de la austeridad y los ajustes como políticas de la UE, para lograr el apoyo popular a la desafiliación.
La ausencia de partidos y posiciones de clase en la campaña durante el referéndum, ha permitido una confluencia en el objetivo inmediato de ultraconservadores y xenófobos con la clase obrera y los sectores populares.
¿Quién hegemoniza a quién? Es una pregunta clave cuando se trata de acciones conjuntas entre clases distintas hacia un objetivo común inmediato.
El triunfo del Brexit fue celebrado en Francia, por el Frente Nacional; en Austria por el Partido de la Libertad. Varios partidos conservadores en Europa lo tomaron como suyos, y Donald Trump, expresión del ultra-conservadurismo y de la xenofobia, hizo lo propio en los Estados Unidos de Norteamérica.
Los partidos Comunistas Marxistas Leninistas y la izquierda revolucionaria, tenemos que afinar bien nuestras posiciones y prácticas frente a cuestiones como las que genera el Brexit. Estamos contra todos los imperialistas; denunciamos sus pretensiones y las causas de las crisis, cuyos efectos hacen recaer sobre la clase obrera y los pueblos; somos partidarios consecuentes de la unidad de la clase obrera, nativa y migrante; y asumimos la soberanía popular como la base esencial de la soberanía de las naciones.
III. Una ofensiva a favor de los Tratados de Libre Comercio.
El período desde nuestra anterior Plenaria, registra un particular empeño de la burguesía y de los monopolios imperialistas, en busca de Tratados de Libre Comercio. Se trata de un nuevo esfuerzo del capital para imponer políticas liberales que permitan abrir nuevos cauces al propósito de la recuperación económica.
En América Latina, el proceso concreta en la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú, Chile y 49 países observadores) y refleja entre otras cosas el retroceso de los gobiernos populistas y de la Revolución Bolivariana de Venezuela; o lo que es lo mismo decir, expresa un reposicionamiento de las políticas de los Estados Unidos de Norteamérica a través de los gobiernos abiertamente de derecha que se han venido instalando en los últimos tiempos.
Los gobiernos aliados a la revolución bolivariana y al Comandante Hugo Chávez, Argentina gobernada por los Kirchner, el de Ecuador, Bolivia, Paraguay antes del golpe de Estado, el de Brasil de Lula y Dilma Rousseff, lograron frenar el Acuerdo de Libre Comercio (ALCA) en los tiempos del gobierno de George Busch hijo, y reducir la influencia política y económica de los Estados Unidos de Norteamérica en gran parte de América Latina.
Pero la influencia de los gobiernos bolivarianos se ha frenado. Rafael Correa, de Ecuador, está de capa caída; Dilma Rousseff, de Brasil, ha sido destituida a causa de escándalos de corrupción, y en su lugar, ahora preside ese país un partidario de las políticas liberales. En Argentina ha ganado el gobierno un derechista partidario de la ortodoxia liberal. El gobierno de Venezuela, presidido por Nicolás Maduro, se mantiene a duras penas en medio de una crisis económica y política. Evo Morales, de Bolivia, ha hecho muchas concesiones al gran capital.
Argentina y Brasil, que junto a Venezuela encabezaron el No al ALCA, y dieron más importancia al Mercosur, ahora se esfuerzan en vincular este con el Tratado del Pacífico y poner en prácticas políticas económicas liberales que terminarán poniendo lo que queda en pie de las economías de esos países en manos del capital monopolista.
La perspectiva es de nuevas privatizaciones, entrega de patrimonio nacional, destrucción de empresas nacionales, apertura del mercado a capitales, bienes y servicios, y el consiguiente aumento del desempleo y del empleo precario.
Por otra parte, los gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica, de México y de Canadá, han reafirmado en la VII Cumbre de Líderes de América del Norte, celebrada en la ciudad canadiense de Ottawa en el mes de junio, la vigencia y necesidad del Pacto de Libre Comercio (NAFTA) firmado entre los tres en 1993. En esta cumbre se hicieron pactos de diversos órdenes, algunos de los cuales se proponen el año 2025 para evaluar los objetivos acordados.
En este contexto, de búsqueda de aliento a la recuperación del crecimiento, impulsar el comercio mundial y alcanzar el ciclo de auge de la economía capitalista, han continuado de manera más sistemáticas las rondas de negociaciones entre los EEUU y la UE, para un tratado de libre comercio que se convertiría en el mercado más grande del planeta, con repercusiones negativas para muchas empresas y el empleo en Europa, toda vez que EEUU entraría a ese pacto en mejores condiciones para competir e imponer sus bienes y servicios.
Ese pacto colocaría también a Rusia y China en desventajas.
IV. Un contexto en el que crece la ultraderecha, la xenofobia y el terrorismo.
En los últimos cinco años, partidos de extrema derecha han venido ganando lugares importantes en los procesos electorales de Europa.
En América Latina ha venido ocurriendo lo propio desde un tiempo más reciente, y, en Estados Unidos de Norteamérica, cualquiera que sea el resultado de las elecciones próximas en ese país, el discurso ultraderechista y xenófobo de Donald Trump ha ganado apoyo, hasta el punto de ganar la nominación para la candidatura presidencial del Partido Republicano. El discurso de Donald Trump se conecta con el resurgimiento del racismo en muchas ciudades de los EEUU, que han sido escenarios de manifestaciones racistas de la policía y grupos de personas, pero también de la reacción en protesta de las minorías afectadas, que tienen fresca en su memoria el caso Ferguson, asesinado hace dos años en Misuri por motivos racistas.
El Frente Nacional de Le Pen en Francia, el UKIP de Nigel Farage en Reino Unido, el Partido Popular Danés de Kristian Thulssen. En Polonia, el Partido Ley y Justicia, liderado por Jaroslaw Kacynski; en Austria el Partido de la Libertad; en Holanda, Suecia, entre otros, han crecido en el electorado con posiciones de ultraderecha y anti-inmigrantes.
Con iguales posiciones, también han crecido el Partido del Progreso en Noruega y los Auténticos Finlandeses, de Finlandia.
Aunque menos que en los países anteriores, también en Alemania, Bélgica, Bulgaria, Italia, Grecia y Rumanía, partidos con discursos cargados de xenofobia han logrado cuotas importantes de votos.
En algunos países, España y Grecia por ejemplo, parte del descontento que generan los ajustes y la política de austeridad de los gobiernos, se canalizan electoralmente hacia posiciones socialdemócratas con matices populistas, como las de PODEMOS y SYRIZA que a la larga terminan también creando nuevas frustraciones en las masas populares y como se ha puesto de resalto más de una vez en la historia, crean el ambiente propicio para el desarrollo del fascismo.
En el contexto de dificultades del sistema capitalista para dar fuerza a la recuperación de la producción y eventualmente avanzar al auge de la economía mundial, se pretende culpar a los inmigrantes de la pérdida de empleos y la precarización de los salarios, y, en el caso de los provenientes de países árabes se les acusa de promover el “terrorismo islámico”.
Es un hecho destacado de la situación internacional que hay una oleada de inmigrantes por todas partes, y es ahora más notorio en Europa, provenientes de países árabes y de África.
Igual que el terrorismo sacude cada vez con más frecuencia principalmente ciudades importantes del continente europeo.
Es preciso que los comunistas y revolucionarios contribuyamos a desmontar el discurso unilateral sobre la cuestión de los inmigrantes y la relación malintencionada que se quiere hacer de esta con el terrorismo.
La causa principal del flujo de inmigrantes hacia países europeos y hacia territorio norteamericano, tiene que ver con el hecho de que las potencias imperialistas han saqueado, y saquean, las riquezas de los países de origen de las migraciones, dejándolos sin posibilidades mínimas de sobrevivencia, al tiempo que promueven guerras locales y regionales como parte de la competencia por la redistribución de las áreas de influencia de los distintos imperios y dar salida a la producción de armas producidas por las mismas empresas imperialistas; factores que se convierten en complementarios para forzar al exilio a miles de personas que contra su voluntad dejan sus tierras y hogares, para lanzarse a la aventura de encontrar condiciones mínimas de sobrevivencia en otros países.
El pretendido rechazo a los inmigrantes, o la limitación a unas determinadas cuotas, por parte de los gobiernos de los países imperialistas, es más que nada el reconocimiento de las dificultades de la economía capitalista que, al no lograr fortaleza en el proceso de recuperación y despegar hacia el auge, no puede ocupar la abundante mano de obra que le llega, y que en cambio aceptaría en unas condiciones de mejor desempeño de las empresas y del mercado.
Es la debilidad del proceso económico y no la defensa de la “identidad nacional” ni el temor al terrorismo, lo que genera la negativa de los gobiernos y las clases dominantes a los inmigrantes.
Hay que denunciar la relación entre las políticas imperialistas y el terrorismo. Este ha sido alentado por aquellos en determinadas circunstancias, lo han usado como punta de lanza para combatir regímenes que en algún momento les han sido adversos, o quieren derribar por conveniencias tácticas o estratégicas; o para crear situaciones que les permitan intervenir política y militarmente en países y regiones.
El terrorismo, puesto en práctica de manera directa por sus agentes; o inducido a través de terceros para crear caldo de cultivo a las intervenciones militares, ha sido y es un recurso utilizado por los imperialistas con propósitos determinados.
V. La disputa inter-imperialista en el próximo Oriente.
En este período desde nuestra anterior Plenaria se han sucedido acontecimientos que muestran de una manera palmaria la competencia entre los imperios norteamericano y ruso especialmente por el control o la influencia en el próximo Oriente.
Desde el 15 de julio recién pasado, día señalado del intento de golpe de Estado a Erdogan, los hechos han cambiado. La política de cero enfrentamientos con los vecinos definida por el gobierno ha quedado atrás.
El gobierno de Erdogan ha dado un viraje hacia Rusia. Ha mostrado su disposición de combatir al Estado Islámico en el Norte de Siria y contribuir a la estabilidad de este país, lo que complace a Rusia que tiene en el gobierno de Damasco la salvaguarda de sus intereses.
El gobierno turco proclama que quiere la paz en Siria, pero interviene militarmente en su territorio con el pretexto de combatir el terrorismo del Estado Islámico.
Pero el verdadero propósito del gobierno turco es combatir a los kurdos del Norte de Siria, lo que en realidad ha estado haciendo encubierto en aquel pretexto. Para Erdogan, kurdos y Estado Islámico son iguales, cuando la realidad es que entre las fuerzas kurdas de esa región y el Estado Islámico hay una amplia diferencia política e ideológica.
Estados Unidos apoya la lucha de los kurdos, pero se opone a que estos se constituyan en una Autonomía con gobierno propio, porque en realidad lo que quieren es que estos se enfrenten al gobierno sirio y hagan parte de su derrocamiento.
La causa kurda en Turquía y el Norte de Siria es la cuestión principal en la lucha antiimperialista de esa región. Es blanco del gobierno de Erdogan, pero también lo es de los rusos y norteamericanos en tanto constituye un problema para ambas pretensiones hegemonistas en una zona rica en petróleo y otros recursos energéticos.
De ahí que sea justo y se corresponda con el derecho de los pueblos a la autodeterminación el reclamo de que tanto Turquía como Rusia y Estados Unidos deben retirarse de Siria y países vecinos.
VI. La clase obrera, los trabajadores y los pueblos resisten y luchan.
En medio de las dificultades del sistema, hay luchas obreras y populares en muchos países. Algunas se producen en oleadas y son sistemáticas. Otras son esporádicas, y en muchos países son apenas imperceptibles. Nuestro deber como comunistas es alentar esas luchas, ponernos al frente de las mismas, y proponernos dirigirlas hacia propósitos revolucionarios.
En Argentina, los trabajadores y el pueblo resisten las políticas neoliberales; desde la toma de posesión del gobierno de ultraderecha de Mauricio Macri, se han sucedido las luchas populares. Casi todos los barrios y plazas importantes de la capital han sido escenarios de manifestaciones. Las luchas han logrado que la Cámara Federal declarara nulas algunas Resoluciones del gobierno mediante las cuales elevaba las tarifas de varios servicios públicos, entre estos los de gas y agua.
En Argentina hay una importante reinicio de las luchas populares que integran a diversos sectores, entre estos, y principalmente a los trabajadores de distintas áreas, que reclaman alzas salariales, reposición de cancelados, el cese de la criminalización de la protesta, el respeto a las jubilaciones y la estabilidad laboral. Trabajadores del sector deportivo, del Ministerio de producción, Ciencia y Tecnología, de la radio y televisión, de la educación, del comercio de la capital, de la manufactura de cueros y afines, entre otros.
Toda la región de la Patagonia ha estado en procesos de luchas populares.
Las masas populares de Brasil no han dejado de luchar en ningún momento, contra las políticas del gobierno de Dilma, y ahora contra el gobierno de Temer. Tras el golpe de Estado al gobierno del PT, las perspectivas de las luchas populares son más amplias.
El gobierno de Dilma había suscrito las políticas fiscales de la ultraderecha, e incluso asumió la política económica que reclamaba la banca. Esto le quitó apoyo popular y la dejó a merced de la ultraderecha que quería más, lo quería todo para impulsar un programa neoliberal total y lanzar sobre los trabajadores y el pueblo el peso completo de la crisis. Para eso necesitaba el control del poder completo. Por eso dio el golpe de Estado legislativo y mediático.
La batalla popular ha comenzado. Ya se dan manifestaciones populares para defender derechos sociales y laborales conquistados; y por supuesto en defensa de las libertades públicas y contra la represión que seguro acompañarán de más en más las políticas de la ultraderecha.
En Chile también tienen lugar las manifestaciones sociales. Con la llegada al gobierno de la Bachelet habían disminuido un tanto aquel proceso de lucha de los estudiantes y u los educadores en general contra el gobierno anterior, y que en alguna medida crearon las condiciones para el triunfo electoral de la actual presidenta. Pero de nuevo esas luchas comienzan a tomar cuerpo.
Cerca de un millón de personas ha venido participando en distintos escenarios y momentos, pero en un solo proceso de lucha, contra la mala y costosa educación; en rechazo a las restricciones a las libertades públicas; la resistencia de los mapuches que reclaman reconocimiento como nación; contra la deficitaria salud pública; contra las pensiones de miseria administradas por empresas financieras privadas y en un amplio rechazo a las políticas de extracción de recursos minerales y energéticos que dañan de manera irreversible a la naturaleza.
Lo mismo en Colombia. – Mientras las noticias internacionales han destacado, primero los diálogos, y luego los acuerdos de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, en ese país no han cesado las luchas de los diversos sectores sociales por sus reivindicaciones y derechos inmediatos. Los trabajadores de las minas de carbón de Cerrejón en la Guajira, están en pie de lucha por salarios y derechos laborales; el magisterio, especialmente en el Cauca, han mantenido un proceso de lucha con manifestaciones de huelga, en reclamo de mejores servicios de salud y otras reivindicaciones; mientras la lucha de los campesinos en reclamo de tierras, créditos y seguro agrícolas, suma a más de 10 mil personas.
En Ecuador en los últimos dos años, la lucha de masas se ha ido moviendo de manera creciente, hasta el punto de que puede decirse que es este hecho, y sus resultados, el que ha obligado al presidente Correa a desistir de presentarse como candidato presidencial a las próximas elecciones. Las jornadas de luchas han sido sistemáticas y contundentes.
En Ecuador, la clase obrera, los trabajadores en general y los campesinos, han estado luchando por sus derechos y reivindicaciones particulares; pero también en defensa de los recursos naturales y contra la represión.
En este contexto, y en retaliación, el gobierno de Correa ha emitido el Decreto 016 con el cual “disuelve” la Unión Nacional de Educadores (UNE), y posteriormente militariza sus sedes. Igual mantiene una persecución tenaz contra la Universidad de los Andes “Simón Bolívar”.
Lejos de frenar la lucha, estos hechos represivos del gobierno contribuyen al empuje de la misma.
México también es escenario de una revitalización de la lucha popular. El magisterio en alianza con sectores populares se mantiene en pie de lucha en rechazo a la propuesta de reforma educativa que propone el gobierno de Peña Nieto, en la que, entre otras cosas, procura la autonomía escolar, es decir, que las escuelas busquen por “motu proprio” solución a sus problemas, pudiendo incluso apelar a la empresa privada en ese propósito.
Las manifestaciones y huelgas se producen por varias partes del país y a cada momento, involucrando en las calles de manera activa a cerca de 15 mil personas cada vez.
La lucha une a una amplia gama de sectores sociales que buscan cerrarle el paso a la propuesta de contra reforma a la educación que formula el gobierno; reclaman justicia respecto a los desaparecidos de Ayotzinapa; rechazan el autoritarismo y la represión del gobierno.
El pueblo de Puerto Rico, en el Caribe, destaca en este momento por un ascenso de la lucha anticolonialista, alentada por la decisión del capital financiero de poner a ese país y pueblo en una situación de fideicomiso para cobrarse la deuda externa.
El pueblo de Borinquén resiste la decisión de que una Comisión Especial designada por el capital financiero y autorizada por el Departamento de Estado norteamericano tome el control de todas las agencias recaudadoras del país, decida cuánto de lo recaudado dedica al presupuesto de gastos públicos del gobierno, y sobretodo, cuanto dedica para el pago de la deuda externa.
Se trata de un desconocimiento de parte del imperialismo yanqui a su propio gobierno colonial en la isla y por encima de este designa una comisión que administrará las agencias recaudadoras y decidirá el monto del gasto del gobierno.
Algo parecido a lo que hicieron los marines norteamericano cuando intervinieron en República Dominicana en 1916, cuando tomaron el control de las aduanas para cobrar la deuda que el gobierno dominicano había contraído con bancos norteamericanos.
En Puerto Rico hay lucha contra esta nueva modalidad colonialista.
Francia y en general Europa. La clase obrera y los pueblos de Europa resisten las embestidas del capital y sus gobiernos y luchan por mantener conquistas sociales y lograr otras. El nivel más alto de la lucha se ha dado en Francia, donde la acción de protesta de la clase obrera y el pueblo en general ha sido de extraordinario impacto. Durante días y de manera ascendente, centenares de miles de personas han tomado las calles y plazas contra la reforma laboral impuesta por el gobierno, con la pretende que los empresarios puedan despedir trabajadores, restringir salarios y prestaciones laborales bajo cualquier argumento.
Como en casi toda Europa, el gobierno de Francia busca respiro al débil desenvolvimiento de su economía, constriñendo los derechos de la clase obrera y recargando los problemas sobre el pueblo en general.
La respuesta ha sido la lucha de masas. Aún en medio de la celebración de la Eurocopa de futbol y todo lo que esta tuvo de diversionismo, las masas trabajadoras continuaron en las calles, y la policía ha tenido que intervenir con recursos represivos distintos para dispersar o controlar a los manifestantes.
Y así como en Francia, en Italia, España, Alemania, Inglaterra, aunque en un nivel más bajo, las protestas de la clase obrera y el pueblo en general se manifiestan de manera continua en casi todas las ciudades, aunque no son difundidas por los medios de comunicación controlados por la burguesía.
En África
VII. Una conclusión desafiante: necesitamos más partidos comunistas, fortalecer los existentes e incidir más en la organización y las luchas de la clase obrera y las masas populares.
En medio de las dificultades sociales que dejan los problemas de la economía y la competencia entre los imperios, las masas obreras y trabajadoras o son ganadas para las posiciones contrarrevolucionarias; o son ganadas para el cambio revolucionario.
Tenemos que reconocer que frente a las posiciones de derecha y ultraconservadoras, y las del reformismo, en general, estamos en déficit. No capitalizamos las dificultades que el capitalismo está poniendo en las espaldas de la clase obrera y las masas populares en general.
Este reconocimiento debe impulsarnos a trabajar más en la construcción de nuevos partidos, en el fortalecimiento de los existentes, a arrancar las masas obreras y populares de la influencia del reformismo y el populismo, y a cerrarle el paso a la ultraderecha y al peligro de que la coyuntura desemboque en la hegemonía del fascismo.
Esta es una cuestión concreta, de primer orden, a la que la CIPOML debe poner atención principal. Tenemos que desarrollar los partidos marxistas leninistas existentes.
Tenemos que crear nuevos partidos y organizaciones marxistas leninistas.
La cuestión teórica sobre el Partido Comunista está en lo fundamental resuelta desde hace cientos de años; la que todavía no está resuelta es la práctica en muchos países.
El impulso a las luchas obreras, de los trabajadores y los pueblos, es la vía apropiada para desarrollar nuestros partidos, contactar futuros comunistas y formarlos como dirigentes. Los comunistas al frente de cada lucha obrera y popular, debe ser nuestra orientación en este momento.
Un comunista al frente de cada acto de protesta. No importa el nivel de desarrollo de nuestros partidos; ni quienes sean los líderes en un momento determinado de los procesos de lucha; tampoco importa cuántos ni cuántas hagan parte de esas luchas; lo importante es estar en las mismas, tratando de ganar la dirección y hegemonía con nuestras ideas y disposición práctica. Disputar la dirección de la lucha de las masas al reformismo, el oportunismo y el revisionismo, esta es la cuestión práctica.
A la CIPOML debe importar la localización, o la instalación y – o la forja de un pequeño Núcleo de interesados en el comunismo; o una Tendencia comunista en un sindicato, grande, mediana, o pequeña, e incluso dentro de otro partido cual sea; o una Escuela de estudiosos o preocupados por el Marxismo leninismo, mejor si son jóvenes y de la clase obrera. Esta tiene que ser una tarea central hacia aquellos países donde todavía no tenemos organización o partido comunista. Debemos buscar lo grande, pero tomar lo pequeño también.
Los seminarios de sindicalistas, el de Quito; las reuniones regionales de partidos marxistas leninistas y de revolucionarios; los encuentros de mujeres, los campamentos de la juventud; la experiencia de la escuela internacional de los camaradas ecuatorianos; la incipiente experiencia que llevamos algunos partidos hermanos de las pasantías, pueden y deben ser generalizadas y llevadas a países donde todavía no tenemos expresión orgánica de los Mls. Cualquier otra iniciativa que surja. Todas, sin excepción, deben poner el interés principal de ayudar al surgimiento y desarrollo de nuevos partidos comunistas marxistas leninistas.
Agosto, 2016
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